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Estratigrafía y sedimentología de las formaciones Patquía (Pérmico) y Talampaya (Triásico Inferior), en las Sierras Pampeanas Noroccidentales y Precordillera Central (Provincias de La Rioja y San Juan)


Stratigraphy and sedimentology of Patquía (Permian) and Talampaya (Lower Triasic) formations, Sierras Pampeanas Noroccidentales and Precordillera Central (La Rioja y San Juan provinces)

Caselli, Alberto Tomás

Director(a):
Limarino, Carlos Oscar
 
Institución otorgante:
Facultad de Ciencias Exactas y Naturales. Universidad de Buenos Aires
Fecha:
1998
Tipo de documento: 
Tesis Doctoral
 
Formato:
text; pdf
Idioma:
Español
Descripción:
Mediante el levantamiento de doce perfiles de detalle realizados en las sierras de Maz, Famatina, Sañogasta, Valle Fértil, Cerro Bola y Precordillera oriental (Huaco) se han estudiado las características sedimentológicas y estratigráficas de las Formaciones Patquía (Pérmico) y Talampaya (Triásico inferior), como también se mejoró el conocimiento acerca de la distribución regional de ambas unidades, obteniendo precisiones sobre sus relaciones estratigráficas. Estas columnas, inicialmente divididas en unidades de sedimentación o “facies”, fueron estudiadas mediante el análisis de los cuerpos tridimensionales en los que se organizan (elementos arquitecturales), analizando principalmente la distribución espacial de las litofacies. La Formación Patquía constituye un conjunto de bancos rojos continentales, sedimentados en un ambiente sujeto a una progresiva aridización, en los que se han reconocido seis facies sedimentarias. Dentro de las tres que se ubican en la base de la unidad, la de grano más grueso está compuesta por “aglomerados, conglomerados y areniscas groseramente estratificados” (facies Pa), correspondiente a depósitos de limitada extensión regional de abanicos aluviales proximales a distales (Cerro Noqués). Por ono lado, la facies de “areniscas con intercalaciones conglomerádicas” (facies Pb), también de carácter local (Cerro Guandacol), producto de sistemas fluviales entrelazados con importante participación de planicies arenosas mantiformes, posiblemente corresponde a depósitos distales de abanicos aluviales provenientes del noroeste. Sin dudas, la más extendida regionalrnente es la facies de “pelitas y areniscas rojas con intercalaciones lentiformes de conglomerados y sabulitas rosadas” (facies Pc), la cual muestra importantes depósitos finos de llanura de inundación, que incluyen cuerpos de agua someros, interpretados como sistemas anastomosados de climas semiáridos a áridos. Otra de las facies es la de “areniscas pelitas finamente estratificadas” (facies Pd), la cual se presenta recurrentemente en los perfiles analizados. Sólo la recurrencia basal incluye abundantes piroclastitas de caída, correspondiendo estas sedimentitas a depositos de cuerpos de agua someros. Potentes sucesiones de “areniscas con estratificación entrecruzada de gran escala” (facies Pe) de origen eólico, están ampliamente distribuidas en el área analizada y muestra además doble recurrencia en el extremo sur de Sierra de Maz. Por último, la facies de “pelitas con intercalaciones lenticulares de areniscas” (facies Pf), muestra importante participación de planicies de inundación con cuerpos de agua someros, en muchos casos con precipitación de evaporitas, corresponde a sistemas fluviales anastomosados áridos. En lo que respecta a la Formación Talampaya, también se encuentra constituida por extensas sucesiones de bancos rojos continentales, depositadas en un ambiente árido, en los que se reconocieron un total de diez facies sedimentarias. La de “areniscas y pelitas con intercalaciones de tobas blancas” (facies Ta), aflorante en el extremo sur de los Nevados del Famatina, comprende un conjunto de bancos arenosos tabulares de arreglo grano y estratodecreciente. Estas rocas resultan de flujos mantiformes, interpretados como sistemas efímeros medios a distales con importante participación de depósitos de lluvias de cenizas. La facies de “conglomerados, areniscas y pelitas rojas con intercalaciones tobáceas” (facies Tj) aflora en Sierra de Maz y muestra gran similitud con la anterior a diferencia de presentar cuerpos de agua someros, seguramente producto de endicamientos por el gran aporte de lluvias de cenizas o tal vez el derrame de lavas mesosilícicas y básicas presentes en las cercanías. Las dos facies anteriormente descriptas son seguidas por “areniscas y pelitas finamente estratificadas” con abundantes moldes de grietas de desecación (facies Te), correspondiente a depósitos de barreal. Estos son cubiertos por facies de “areniscas en bancos tabulares con intercalaciones pelíticas” (facies Td), con fuerte carácter grano y estratocreciente y moldes de grietas de desecación, que conforman un conjunto de lóbulos efímeros distales que progradan sobre la facies de barreal. Regularmente estos depósitos son seguidos por facies de “areniscas medianas con conglomerados intraformacionales basales y escasas pelitas” (facies Tb) constituyendo grandes espesores de depósitos de sistemas fluviales efímeros proximales confinados y no confinados. La facies de “areniscas y areniscas conglomerádicas rosadas” (facies Tc), sin dudas la más extendida regionalmente y que traslapa a todas las facies apoyándose incluso sobre el basamento sedimentario (Grupo Paganzo), es interpretada como depósitos de sistemas fluviales “entrelazados” efímeros, no confinados. Localmente (Agua de la Peña), la facies Tc está estrechamente vinculada con depósitos de “conglomerados y areniscas conglomerádicas” (facies Th) que corresponden a ríos entrelazados efímeros confinados. También en forma conspicua y en la misma localidad anterior, se intercala en Tc facies de “areniscas con estratificación entrecruzada de gran porte” (facies Ti) de indudable origen eólico. Finalmente, depósitos de abanicos aluviales proximales a distales ha sido convenientemente divididas por su génesis en dos facies: por un lado la de “conglomerados y brechas con clastos de vulcanitas básicas e intercalaciones de derrames lávicos” (facies Tf) cuyo origen se debería a la diferencia de relieve generada principalmente por el vulcanismo (Sierra de Maz); y por otro, la de “aglomerados, conglomerados, areniscas y pelitas” (facies Tg) apoyada directamente sobre el basamento cristalino (La Torre). A partir del estudio microscópico de secciones delgadas de areniscas de siete de los perfiles levantados para esta Tesis (Guandacol, Cerro Bola, Cerro Noqués, Quebrada Las Cuchillas, La Torre, Agua de la Peña y Huaco), se definieron siete petrofacies, tres correspondientes a la Formación Patquía y cuatro a la Formación Talampaya. Las petrofacies correspondientes a la Formación Patquía, con su composición (Q,F,L), son: litomíxtica (16,11,73), cuarzoféldica (63,36,1) y cuarzofeldlítica (64,30,6), mientras que las reconocidas para la Formación Talampaya son: litovolcánica (15,23,62), feldcuarcítica (43,55,2), cuarzofeldlítica (46,35,19) y cuarzolitoféldica (52,23,25). Al analizar la evolución de estas con el estudio de facies y paleocorrientes se pudieron establecer “discordancias petrográficas” que ayudaron, como una herramienta más, al estudio secuencial de las sucesiones en cuestión, como también a detectar cambios de procedencia por inversión de pendientes. Es de destacar que para dicha interpretación fue necesaria la subdivisión de los fragmentos líticos volcánicos presentes en intra y extracuencales como también en paleo y neovolcánicos. En base al análisis de facies y petrofacies efectuado se reconocieron dos Unidades Tectosedimentarias (UTS Patquía y UTS Talampaya) limitadas por superficies de discontinuidad de primer y segundo orden, ambas UTS han sido divididas en Unidades Eventosedimentarias (UES) separadas por superficies de tercer orden. A partir de los datos obtenidos se propone para la región de estudio un modelo de evolución paleoclimática durante el Pérmico y Triásico inferior. Durante la depositación de la Formación Patquía se produce un importante y definitivo cambio en las características del ambiente, pasando rápidamente de condiciones húmedas y reductoras durante buena parte de la sedimentación carbonífera, a un ambiente netamente oxidante y más seco. Estas condiciones se mantuvieron hasta el final del ciclo sedimentario pérmico observándose dos pulsos de máxima aridez con la formación de importantes campos eólicos. Durante la sedimentación de la Formación Talampaya continuaron las condiciones áridas, reflejadas principalmente en los sistemas fluviales de tipo efímero y los depósitos de barreales, ambos con importantes rasgos de exposición subaérea. En lo referente a la constitución paleogeográfica, y para la época en que se depositó la UTS Patquía, la región estudiada presentaba un paisaje maduro, caracterizado por un muy bajo gradiente topográfico regional, con pequeño coeficiente de sedimentación (UES P1) y que progresó hacia un importante “mar de arena” (UES P2). En la región de Guandacol, se propone la existencia de un depocentro relativamente pequeño, asociado al lineamiento de Valle Fértil, producto de reactivaciones de los depocentros ya existentes en las primeras etapas de la apertura de la Cuenca Paganzo. Con posterioridad al establecimiento de las eolianitas antes mencionadas se produce un lento basculamiento de la cuenca, con el establecimiento de lagos someros y posterior progradación de sistemas fluviales desde el oeste-noroeste (UES P3) que culminan con otro clímax árido y establecimiento de un nuevo “mar de arena” eólico (UES P4). Respecto a la Formación Talampaya, la relajación extensional que se generó en el oeste argentino, formó en el área de estudio un depocentro relativamente pequeño, probablemente del tipo hemigraben, limitado hacia el oeste por el lineamiento de Valle Fértil, dando lugar a la depositación de extendidos lagos efímeros (barreales) en el sector sudeste de Sierra de Maz - sur de Sierra del Famatina (UES T1). Sobre estos depósitos, se produce la progradación de sistemas fluviales efímeros arenosos (UBS T2), los que luego son cubiertos por sistemas fluviales entrelazados eflmeros arenosos-conglomerádicos, que cubren y sobrepasan ampliamente los límites de cuenca (UES T3). Finalmente, a partir de la información sedimentológica-secuencial obtenida se propone un modelo tectosedirnentario de evolución del relleno para cada una de las unidades analizadas. Los bancos rojos correspondientes a la UTS Patquía, son interpretados como la culminación de la etapa de subsidencia de la Cuenca Paganzo e inversión de la paleopendiente por el crecimiento de la faja volcánica en la región occidental de la cuenca. Por otro lado, la UTS Talampaya, corresponde a un estilo de acumulación que se propone podría atribuirse a la presencia de un campo de esfuerzos transtensivos-transpresivos del tipo de “disipación” (Releasing band), con altos estructurales transpresivos en la región sur (Sierra de Valle Fértil) y transtensivos, con derrames de mantos traquibasálticos, en la región norte (Sierra de Maz-Cerro Bola).
Identificador:
http://digital.bl.fcen.uba.ar/gsdl-282/cgi-bin/library.cgi?a=d&c=tesis&d=Tesis_3045_Caselli
Identificador único:
http://repositoriouba.sisbi.uba.ar/h/2790
Derechos:
info:eu-repo/semantics/openAccess
http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.5/ar/
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Cita bibliográfica:

Caselli, Alberto Tomás  (1998).     Estratigrafía y sedimentología de las formaciones Patquía (Pérmico) y Talampaya (Triásico Inferior), en las Sierras Pampeanas Noroccidentales y Precordillera Central (Provincias de La Rioja y San Juan).  (Tesis Doctoral).    Facultad de Ciencias Exactas y Naturales. Universidad de Buenos Aires.    [consultado:  ] Disponible en el Repositorio Digital Institucional de la Universidad de Buenos Aires:  <http://digital.bl.fcen.uba.ar/gsdl-282/cgi-bin/library.cgi?a=d&c=tesis&d=Tesis_3045_Caselli>